Detección de incendios: convencional o direccionable, cuál conviene
Instalados, un detector convencional y uno direccionable no se distinguen. La diferencia está en la arquitectura del sistema y en la central, y se manifiesta en el momento más crítico: cuando se activa la alarma y hay que localizar el foco.
Dos detectores iguales, dos sistemas distintos
Un sistema de detección tiene tres partes: los dispositivos de campo (detectores de humo y de temperatura, avisadores manuales), la central que los vigila y los elementos de aviso (sirenas y luces estroboscópicas). Lo que distingue a un sistema convencional de uno direccionable no son los detectores visibles, sino cómo se conectan y qué información tiene la central de cada dispositivo.
El criterio de partida es concreto: ante una alarma, ¿quien la atiende va a recibir la ubicación precisa del foco?
La central dice la zona
En un sistema convencional los detectores se conectan en circuitos, y cada circuito es una zona: un piso, un ala, un sector. La central tiene una indicación por zona; cuando un detector se activa, se enciende la de su zona.
Para identificar cuál de los detectores de esa zona se activó, hay que recorrerla. En un local comercial o en una planta reducida y visible es inmediato. En una planta de oficinas con veinte locales cerrados es tiempo que se pierde en la etapa más crítica de la respuesta.
Las fallas se informan del mismo modo. La central supervisa la continuidad de cada circuito con una resistencia al final de la línea, y una falla aparece como un problema de la zona.
Convencional: un detector se activa y la central indica la zona. En esta planta la zona es el piso entero, y hay que recorrerlo para encontrar el foco.
La central dice el detector y el local
En un sistema direccionable cada dispositivo tiene su propia dirección en el lazo, y a cada dirección se le programa un nombre. Cuando un detector se activa, la central informa cuál es y su ubicación: «Archivo, tercer piso». La respuesta se dirige directamente al foco.
La central también supervisa cada dispositivo por separado. Si un detector deja de responder porque fue retirado, se desconectó o está en falla, la central informa cuál. Con detectores analógicos, además, el sistema compensa la acumulación de polvo y el envejecimiento, informa cuál requiere limpieza y reduce así las falsas alarmas.
Las zonas no desaparecen: en un direccionable se arman por programación, agrupando dispositivos, para ordenar la información y lo que hace la central ante cada evento.
Direccionable: la misma alarma llega con el detector y el local, «Det. 3-014 · Archivo». La respuesta va directo al foco.
Los dos sistemas, lado a lado
| Convencionalpor zonas | Direccionablepor dispositivo | |
|---|---|---|
| Cableado | Un circuito por zona | Un lazo con todos los dispositivos, cada uno con su dirección |
| Ante una alarma | Indica la zona | Indica el dispositivo y el nombre del local |
| Ante una falla | Falla de la zona | Falla del dispositivo, con su nombre |
| Mantenimiento | Se prueba y se limpia zona por zona | Con detectores analógicos, la central informa cuál requiere limpieza |
| Dónde rinde | Instalaciones chicas, con pocos ambientes y a la vista | Edificios con muchos locales, en altura o con guardia permanente |
La elección no es de catálogo: depende del proyecto
No hay una respuesta única ni una superficie de referencia que la resuelva. Tres variables ordenan la decisión:
Cantidad de locales por zona. Si el foco es visible al ingresar a la zona, la indicación por zona basta. Si la zona abarca muchos ambientes cerrados, no.
Atención de la alarma. La guardia, el responsable de seguridad o el personal de mantenimiento necesitan una ubicación precisa. Cuanto mayor es el edificio y su ocupación, más relevante resulta.
Plan de mantenimiento. Identificar el dispositivo en falla o con suciedad evita recorridas, reduce las falsas alarmas y acorta cada intervención periódica.
A eso se suman las ampliaciones previstas, el uso de cada sector y los requisitos del código de edificación municipal y de la aseguradora. Por eso la elección se define en la etapa de proyecto, sobre los planos de arquitectura, y no a partir de un catálogo.
Una vez instalado, el sistema requiere mantenimiento: las frecuencias de mantenimiento rigen para los dos. Y cuando el edificio necesita además sistemas fijos de extinción, la detección es la que supervisa el edificio y emite el aviso.
¿Está definiendo la detección de un edificio?
Con los planos de arquitectura es posible proponer la zonificación, el tipo de sistema y la ubicación de cada dispositivo, con el criterio documentado para que el comitente conozca el alcance de lo que contrata.
En Inelco proyectamos, instalamos y mantenemos sistemas de detección y extinción de incendios desde 1986, desde Neuquén y para toda la región. La visita de relevamiento es sin cargo.
Johnson Controls, guía de operación de central convencional 579-1403 (indicación y falla por zona) y guía de instalación 579-1402 (resistencia de fin de línea en circuitos Clase B).
Johnson Controls, guía de operación de central direccionable 579-1405 (etiqueta del dispositivo en alarma y en falla, dispositivo que no responde, aviso de nivel de suciedad).
Johnson Controls, hoja de datos S4098-0019 de detectores analógicos (compensación de polvo y envejecimiento, reducción de falsas alarmas).